Un estudio publicado el año pasado en la revista científica
«Conservation Biology» puso de manifiesto la necesidad de controlar
los daños derivados de la sobreabundancia de ungulados silvestres,
como ciervos y jabalíes, en el Parque Nacional de Monfragüe, sin
bien también evidenció que no existe consenso acerca del método más
adecuado.
